Tu primer año, Ayari Noelia
Hijita,
naciste en una pandemia de la cual aún no comprendemos sus efectos y no nos
recuperamos de las pérdidas. La vida se abrió paso y llegaste, a tu tiempo. En tu
primer año he aprendido a ser mamá nuevamente. La experiencia es más sencilla,
aunque eres muy diferente a tu hermana. Celebramos esas diferencias que te
hacen única. Te entretienes sola por buen tiempo, siempre estás explorando y quieres
saber cómo funcionan las cosas. Observas muy bien los nuevos escenarios y personas,
pero tienes más cautela con personas que no te son tan familiares. Eres
arriesgada en tus movimientos y esfuerzos e igual de persistente como tu
hermana para conseguir lo que quieres.
Todo este
año, en medio de mis miedos e incertidumbre, el sostenerte en mi regazo ha sido
medicina y gracia. Tu vida me ha enseñado resiliencia y ha ensanchado el
corazón. Hay tanto de este año que no quiero olvidar. Tus risas, tus besos, tus
quejas, tu palabra favorita “agua”, tu búsqueda por el contacto visual y los
cariñitos. Tu ternura ha sido una invitación constante a descubrir y recibir la
ternura de Dios, a cultivarla y extenderla a tu hermana, tu papi y a las
personas que tenemos cerca.
Gracias
por llegar a nosotros. Gracias a Dios, el dador de tu vida, por prestarnos la
tuya como una gracia especial, junto a tu hermana que te ama tanto.
Qué lindo !!!
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