A mi primera hija, Luciana Erandi
Enero 31, 2021
(Escrito en la víspera de la llegada de su hermana)
Hoy me doy cuenta que estas dos semanas de licencia por maternidad han sido importantes para estar contigo y reconectar. En muchos sentidos, tu vida y mi vida están a punto de cambiar nuevamente y drásticamente, al pasar a ser una familia de cuatro. No dudo de lo hermoso que será y la gran bendición de recibir a tu hermana, pero sé que no será fácil.
Estos días, aun con mi cansancio, he platicado más contigo. Escucharte, observarte, verte jugar y pasar más tiempo juntas ha sido hermoso. Justo ahora sueñas con ser constructora, partera, veterinaria y mamá, todo al mismo tiempo. He recordado tu nacimiento, el parto y los primeros meses de tu vida. Hay cosas que me hubiera gustado hacer diferente. Tenernos mayor paciencia y sencillamente dedicar las primeras semanas para conocerte, sin más agenda y tranquilas. Tanto movimiento y ajetreo te marcó, estoy segura. Hice lo mejor que pude.
Estos 3 años y medio a tu lado, han sido los más ricos, complejos y sanadores de mi vida. Junto a Dios, tu papá y tú, he sido desafiada a vivir en integridad, a cada momento. Ser tu mami ha sido una de las más grandes motivaciones para dejar que Dios me transforme y soltar el control. Tú, hija, has sido un hermoso espejo y agradezco tanto a Dios que una de las maneras para formarme sea a través de la maravilla de tu vida, tu persona y el descubrir tu carácter.
Hemos sido cómplices y compañeras de viaje, también hemos compartido momentos profundos, discusiones y peleas. Tu capacidad para negociar, me mantiene alerta y humilde. No cambiaría nada, más que mi prisa y falta de paciencia, perdóname, hijita. Este año hemos llorado mucho juntas, la pandemia ha sido muy difícil. Ayudar en tu gestión de emociones me ha enseñado mucho, para aprender a hacerlo yo misma. He cometido incontables errores. Espero con el tiempo, sea más el amor profundo que tengo por ti, la gracia y mi cariño, tus mayores recuerdos de la infancia.
Tu mundo está a punto de cambiar y expandirse. Oro que sea ésto sea un canal de la gracia de Dios y que junto a tu hermana experimentes la sororidad, amistad y compañía que muchas veces anhelé de niña. Oro por nuestro vínculo como mamá e hija, que se fortalezca y te sepas profundamente amada, valorada, única y especial.
Te amo con todo mi corazón, mi hermoso amanecer lleno de luz, como tu nombre lo expresa. Nunca dejarás de ser mi niña, la que me convitió en mamá y quien me hizo reencontrarme con mi propia infancia y emociones. ¡Gracias!

Comments
Post a Comment